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A Alberto Asensio, cocinero asturiano y ganador del I Premio «Thermomix» para Jóvenes Valores, le va que ni pintado el dicho «tranquilidad y buenos alimentos». Nació en Oviedo hace 36 años, pero regenta desde hace cinco el restaurante El Barrigón de Bertín, en Lastres. Sonríe con mucha frecuencia y confiesa que vive «muy tranquilo», entre fogones y platos de cocina tradicional, en la que se encuentra «más a gusto». Eso sí, con «algún toque diferente», como el que le da al pulpo a la plancha con langostinos y salsa de bacon, o al salteado de fresas con espuma de arroz con leche.
Alguno de estos sugerentes platos encandiló a los críticos que sentaron su paladar en El Barrigón de Bertín y le propusieron entre los cincuenta nombres de todas las comunidades españolas escogidos para el premio. Quedaron finalistas cocineros de Barcelona y de Madrid, además de Asensio, y, como él mismo explica, «valoraron que no estuviera en el círculo económico».
Confiesa que no diferencia qué comensales se dedican al duro oficio de la crítica gastronómica. «Antes sí, porque eran muy estirados, pero ahora todo el mundo saca fotos a los platos y controla de vinos», explica el cocinero, que hizo sus pinitos en El Bulli, el restaurante del prestigioso cocinero Ferrán Adriá. De aquella época guarda muy buenos recuerdos y aún conserva amigos.
Claro que también se acuerda de las jornadas «de nueve de la mañana a una de la madrugada» y valora la tranquilidad que tiene ahora en Lastres, donde da comidas todo el año y cenas los fines de semana y en temporada alta. Considera que aprendió en el restaurante ovetense La Gruta, junto a profesionales que rondaban la cincuentena y de los que tomó notas más tradicionales. La modernidad que conoció en El Bulli -le impresionó la gelatina caliente, con la que hacían spaghetti- la aprende de los libros. Asensio cree que el gusto por comer es importante a la hora de cocinar y su plato favorito es tan sencillo y exquisito como lo parece su carácter: «Los calamares fritos, pero frescos, y de postre, arroz con leche».
El premio que acaba de recibir y al que suma el del Campeonato de Asturias de cocineros y la final del Nacional, la «Caldereta de don Calixto» y el «Premio del Salmón», consistió en una máquina, un trofeo y 90.000 euros para gastar en cosas del restaurante. Tiene Thermomix desde que empezó y antes sólo la usaba «para hacer salsas y triturar, sobre todo para pastelería». Ahora ha tenido que experimentar y concluye que «para un ama de casa es una maravilla, hice arroz con centollo y con calamares y sale riquísimo». Eso sí, no teme que un robot de cocina le quite el trabajo: «Nosotros tenemos que hacer muchas cosas a la vez».
Fuente: www.lne.es |
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El restaurante Blanco ha conseguido el 2.º premio en el V Concurso de pinchos de Asturias. Con este resultado suman un trofeo más a sus vitrinas, pues ya ganaron el concurso en su III edición y fueron segundos y quintos en otros dos años.
Todo ello hace que tengan uno de los mejores palmareses de Asturias en esta competición. José Ron, artífice del pincho «Meji-blanco 2012», cuya característica más llamativa es que se come la cascara del mejillón (en la foto), explica que la clave está en el gran trabajo que tienen detrás sus obras.
Fuente:www.lne.es
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Víctor González gana el concurso del concejo con un fruto con un «característico sabor a piesco», según el jurado.

Una de las conclusiones que más llaman la atención de la II edición del Concurso de tomates de la huerta de Cangas del Narcea, organizado por el restaurante Blanco, es que los tomates autóctonos tienen un regusto a melocotón. Y eso fue uno de los aspectos que decidió al ganador del certamen. El presidente del jurado, Pablo Fernández, lo explicó diciendo: «Cuando lo metes en la boca te explota el sabor a piesco, es algo muy característico de los tomates de aquí».
Además de este peculiar sabor, también se juzgo la presencia, la textura, el color, la cantidad de pepitas y la acuosidad de los tomates. Fueron 55 los participantes de esta segunda edición. El concurso nació cuando José Ron, uno de los hermanos que dirigen el Blanco, retó a varios de los clientes habituales a demostrar que, de verdad, sus tomates eran los mejores de la comarca. Es muy habitual oír a gente presumiendo de los productos de su huerta en Cangas, y se aprovechó esa costumbre para hacerlo oficial.
Claro que, en tan sólo dos años, la idea inicial ya ha cogido forma. En esta ocasión no se contó con un jurado popular o amateur, si no que se reunió en Cangas a cinco de los cocineros más destacados de Asturias: Jorge Martí, del Casino de Gijón; Alex Sampedro, de La Llorea, David Menéndez, del Patio de Balbona; David F. Menéndez, de La Tabla-Fano, y Vicente Feito, de Ca'Suso.
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Las flores de cultivo ecológico, sin pesticidas, ya forman parte de muchos platos a los que aportan color, aroma y un matiz de sabor.
Aportan color, aroma, textura y matizan el sabor de los platos. La cocina de vanguardia está recuperando las flores como un elemento más de sus propuestas. Pero el uso de rosas, gardenias, jazmines, crisantemos, azahar, begonias o caléndulas, entre una larga lista, viene de muy atrás. Los romanos y griegos ya utilizaban las plantas, la cultura andalusí había sucumbido igualmente a sus encantos, en México, Perú, India y China forman desde siempre parte de muchos platos, y los japoneses las están incorporando para dar un toque de exotismo a sus creaciones. En cuanto a Europa, son dos los cocineros que destacan por realizar una cocina con las plantas como protagonistas: la inglesa Frances Bissel, autora del libro «La cocina perfumada. Cocinando con flores», y el francés Marc Veyrant, un chef saboyano poco convencional, autodidacta y varias veces premiado con estrellas Michelin, cuya cocina está igualmente basada en las plantas. Como él mismo dice: «traigo la naturaleza al plato».
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